Tabaco cubano

La etapa principal para el cultivo del tabaco en Cuba se inicia para el Cohiba, tabaco clásico cubano, de mediados de Septiembre a finales de Marzo, que es el período durante el cual se puede observar el proceso fundamental que va desde la siembra de las semillas hasta la cosecha y el secado. Cualquiera que sea su interés, ya sea visitar la fábrica, comprar tabacos o ver como se hacen los Habanos, podemos mostrarle; organizándole una visita en cualquier período del año.

El tabaco cubano está hecho de una combinación de cinco hojas diferentes de las cuales tres (el volado, el seco, y el ligero) componen el relleno. La mezcla de estos tres tipos determina el sabor.

La capa es una hoja gruesa que se pone sobre el relleno y otra capa más sutil y exquisita  que le da al tabaco una terminación suave y plateada. Estas tres hojas se obtienen de dos tipos de tabaco bastante diversos.

El Corojo,  crece bajo una tela de muselina que le sirve de pantalla protectora de los rayos del sol directo, lo que asegura la terminación suave y plateada de la capa.

El Criollo, se recoge a plenitud de sol, y se completa con otras cuatro tipos de hojas.

La recolección de las hojas de tabaco se realiza manualmente. Las hojas luego se cosen en pares y se trenzan en un palo llamado cuje,  cada uno de los cuales lleva un centenar de hojas que luego se envían a secaderos en un proceso que dura más de cincuenta días.

Cuando las hojas están listas se llevan a casas de tabaco para hacerlas fermentar y luego se empacan en pacas para una primera fermentación que dura  cerca de treinta días. Luego se procede a quitar el nervio de la hoja y se realiza una segunda y más intensa fermentación de alrededor de sesenta días.

Las hojas se extienden luego por algunos días para permitirles perder el exceso de humedad antes de empaquetarlas con paja y envolverlas con hojas de palma y después se les transporta a la fábrica de la Habana.

Una vez que las capas llegan a la fábrica, se clasifican por color, medida y estructura; antes de ser enviadas al área donde se tuerce el tabaco. Las cuatro hojas del criollo se dejan envejecer por períodos diferentes en dependencia del tipo. El maestro mezclador se encargará de escoger las hojas según la medida de estas, para enviarlas a las mesas donde se tuercen los tabacos.

Esta es solo una descripción del proceso, para comprenderlo verdaderamente, le invitamos a venir a verlo personalmente.